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viernes, 25 de octubre de 2013

Torre de Doña Blanca. Puerto de Santa María

  El Puerto de Santa María cuyo nombre está ligado al mar y al tráfico marítimo está también muy ligado desde sus orígenes a los castillos, a murallas, ya muchos han visto en la antigua desembocadura del Guadalete la primera ciudad amurallada o Gadir de la bahía allá por el s.VIIIa.C, más tarde fortificada por Alfonso X con una iglesia-castillo habrá que ver en el s.XV de nuevo como se levanta una ermita con forma de castillo.

Ésta es la que centra nuestra atención, situada en el cerro de Sidueña sería la última cumbre de la Sierra de San Cristobal  antes de salir a mar abierto, a través de este primigenio estuario del Guadalete.

A simple vista su nombre, Torre de Doña Blanca, su localización o su aspecto no nos dicen nada; pero el misterio está precisamente en ese conjunto de factores. 
Doña Blanca de Borbón fue hecha presa por su marido Pedro "el Cruel" o "el justiciero" según a qué historiografía nos enfrentemos por motivos a los que podríamos dedicar un extenso informe; sufrió un peregrinaje de cárceles-torre hasta que recaló en la famosa torre en la que acabó sus días.
Lo cierto es que la torre en la que sufrió cautiverio se encuentra en Medina Sidonia y no en el pago de Sidueña, por lo que la toponimia sobre todo analizada por románticos viajeros en busca de aventuras y de misterios de novela puede ser un arma de doble filo. No obstante el nombre de esta torre-ermita del s.XV ha adquirido para la eternidad el nombre de su supuesta cautiva; aunque guarda también la peculiaridad de haber cautivado bajo sus cimientos los albores de la cultura occidental, donde los indígenas íberos se unieron a los viajeros fenicios en busca de una vida más fácil y moderna.

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