En este blog intento mostrar mi pasión por el dibujo, y mi pasión por mi ciudad, Cádiz, a través de diferentes dibujos tanto en papel como en lienzo, tanto en tinta como en acrílico.


Si desean ponerse en contacto conmigo para cualquier consulta pueden hacerlo a través de mi correo j.alcina.s@gmail.com






lunes, 7 de abril de 2014

ABRIL EN CÁDIZ, SEMANA SANTA Y PLAYA

El fin de semana viví la pasión de Cristo con intensidad, mientras dibujaba en la Calle Merced del barrio de Santa María apareció por la plaza de las Canastas una inmensa parihuela o parigüela, la del misterio de la Sentencia, en su traslado hacia la Iglesia de la Merced. La calle era bastante estrecha y estaban trasladándola hasta la iglesia para montar el paso. Pero el sitio era demasiado estrecho para los dos, o ellos o yo... y mis piernas estaban en la trayectoria de ese hacha humana que era el milpiés de cargadores.


Traslado de parihuela del paso de misterio " La sentencia". Iglesia de la Merced
Al final plegué mis piernas como la vela de un barco y el capataz dirigió a los cargadores con la pericia de un timonel. Me sentí extrañísimo a pesar de que es algo que había visto desde niño, pero ese día me sentí como un turista viendo a ras de suelo la escena y por eso decidí añadir a mi dibujo la escena la escena de esa mesa dorada rodeada de curiosos, folclóricos y devotos.


 La iglesia actual solo conserva de su estructura original la torre y la fachada de 1638, ya que tras sufrir lo indecible, ardió en 1936, y hasta 1948 no se reedificó. A pesar de ello conserva todo su sabor, unos colores vivos, los de la orden mercedaria, para un barrio folclórico que ha dado a luz a linajes flamencos y toreros.
Este verano decidí dibujarla mientras unos niños que aseguraron ser futuros médicos, futbolistas y dibujantes me hacían entender que poco a poco me voy haciendo mayor y que el tiempo vuela, acabé pensando que es lo que me gustaría ser de mayor...

Plaza de la Merced con la iglesia vista desde el Centro de Arte Flamenco

Otra pasión que está de moda en mi barrio es la arqueológica, en esa calle San Miguel han aparecido los restos del Cádiz más antiguo en términos históricos, esos fenicios que hacían procesiones a sus divinidades como Astarté ahora han dejado paso a las procesiones de turistas que acuden al Cómico a conocer como era la ciudad un metro por debajo de nuestros pies.
 De niño solía acompañar a mi padre a Diego a que le hiciera un corte de pelo mientras yo descubría comics como Cimoc y otros tantos que tenía para que la espera de los que acudían, pues era una peluquería masculina, fuera mas amena. Pensar que bajo esta peluquería muchos otros hombres se habrían hecho cortes de pelo al estilo fenicio hace casi 3000 años hace estremecerse a cualquiera. Los hallazgos arqueológicos atestiguan además que bajo ese suelo que pisamos puede que se cortaran algo más que oscuras cabelleras siriolibanesas, se cuenta que hubo toda una catástrofe, una lucha a muerte por la vida, pero los esqueletos aún están narrando un largo atestado que poco a poco nos será desvelado.

Calle San Miguel, callejón en tiempos de Gadir.

 Es precisamente por el canal que dividía a Cádiz en dos como una espina por donde los fenicios decidieron establecerse, en uno de sus acantilados vieron el sitio idóneo para una vida comercial llena de comodidades, arena dorada, buena pesca y un pantalán donde dejar sus cruceros mediterráneos amarrados ante los temporales. Y me gusta pensar eso porque hoy día la Caleta  sigue siendo punto de encuentro diario de gente de ultramar que vienen a mezclarse involuntariamente con los indígenas que allí tomamos el sol como auténticas colonias de iguanas marinas. En esta playa donde 007 se mezcla con las huestes del capitán Alatriste hay muchos secretos por descubrir de nuestro pasado y de nuestro futuro, este Café Apolo de arena y sol retumba los ecos de gaditanos quejosos y de gaditanos orgullosos, de turistas y erasmus, de bingueras y bingueros.


Playa de la Caleta, noviembre de 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario