En este blog intento mostrar mi pasión por el dibujo, y mi pasión por mi ciudad, Cádiz, a través de diferentes dibujos tanto en papel como en lienzo, tanto en tinta como en acrílico.


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domingo, 14 de diciembre de 2014

El Otoño en González Byass

Desde que mi coche duerme en un garaje no había experimentado lo que era sacudir unas hojas caidas por la fuerza del otoño y no de la gravedad; la gravedad las hace caer, pero el otoño las mece lentamente con una finalidad, la de tejer un manto ocre para los paseos de los nostálgicos.

Este fin de semana pude por fin sentir lo que es "estar en la parra" y se lo debo a este oscuro pasillo que transcurre entre las dependencias de la bodega Gonzalez-Byass -Tío Pepe para los amigos-. Aquí las ramas de este jardín de Baco han trepado por los muros para componer un techo de hojas y uvas; aunque por estas fechas las uvas están muertas. Mientras dibujaba absorto, incapaz de reproducir esta gama de colores, entre los huecos se colaban las gotas de lluvia, arrastrando consigo algunas de estas hojas pardas que dejaron su huella en mi cuaderno y en mi memoria.

 


Esta calle está considerada en las listas del callejeo mundial como una de las 31 calles que hay que recorrer antes de morir, el callejón de los Ciegos







Según visitas este espacio en verano o en otoño, su toldo arbóreo es verde o marrón y la sombra que proyecta refleja también estos matices y es tan espesa su foresta que de no ser por las hojas caidas, la lluvia no habría podido traspasar esta auténtica estratosfera de hojarasca.
El aroma que discurre por estos rincones embriaga por sí solo, quizás por eso el que por aquí camina empatiza con el nombre de la calle. Si seguimos  la fachada de la derecha vemos una puerta, pasad, entrad por ella... ¿bonita vista, verdad? 
Aquí se mezclan la historia de dos culturas que siempre han sabido valorar el vino; andalusíes y cristianos. A la izquierda una bodega con ratones coloraos, a la derecha toda una capilla del caldo rey, en frente sobresale airosa la Torre del Homenaje del Alcázar de Jerez. 

Aquí me encontré con otros sketchers que dibujaban a cobijo de la lluvia temerosos de que sus cuadernos acabaran también deshojados por el efecto del agua, que caía como una cortina. Realmente no deberíamos temerla; una amiga me dijo que dibujar bajo la lluvia es algo que debía experimentar; aunque todo lo que se hace bajo la lluvia es como hacer algo distinto. 




2 comentarios:

  1. Alcina (vaya tela con las teclitas y el dichoso "diccionario" interno...).

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